lunes, 14 de febrero de 2011

Desde la Biblioteca

             Aquí estoy, en la Biblioteca del Colegio, suena muy adolescente, pero en realidad trabajo aquí, solo soy monitora de extraescolares, pero utilizo mi llave maestra para ponerme en distintas clases a escribir. Me gusta estar en la Biblioteca, aunque cierra a las 14:15h y yo no subo a comer hasta las 15:00, sí también almuerzo aquí, me paso casi todo el día, pero en realidad me gusta, lo prefiero a estar en casa o incluso a tener otro trabajo donde no pudiera tener tiempo “libre” que ocupo escribiendo, leyendo o pensando en lo que quiero escribir, ideas, cómo redactarlas y así voy ocupando esas horas, yendo y viniendo de mis historias, de mis personajes y sus vidas y de cómo yo elijo con total libertad cómo van a acontecer.
Hoy tenía poca batería en el portátil, así que necesitaba enchufarlo, tras tres intentos inútiles en unos enchufes y hacer que se valla la luz en la sala, el bibliotecario, un hombre canoso y de espeso bigote del mismo color gris, que aunque agradable es rígido e inflexible con los alumnos, claro está que los que aquí hay son castigados, bueno que me desvío…. Quería explicar que me ha indicado que esos antiguos enchufes no van y cuáles eran de la nueva red eléctrica. Así que enchufado bien y después de sentirme patéticamente avergonzada aquí estoy, escribiendo de nuevo.
Es extraño como me miran algunos alumnos, curiosidad, aburrimiento o simplemente les saco de su estado catatónico y les distraigo con mis intentos frustrados de ser una más. Muchos de ellos, sobre todo los chicos, me sacan dos o tres cabezas y las niñas, bueno, va a sonar muy de abuela, pero es la pura verdad, en mi época no eran así, o al menos yo no me recuerdo así, delgadas, bellas, perfectamente desarrolladas para su edad, largas y brillantes melenas, en fin… me da por pensar que yo aún no me habré desarrollado o algo paró el proceso en seco y me quedé a medias entre una graciosa niña con redondeces y una adolescente hormonalmente descontrolada…
No soy muy alta, soy atlética pero sí que tengo pecho y voluptuosa pero sin ser gorda, en fin, soy… no sé, ¿normal? Aunque nunca me he considerado “normal”, en realidad odio esa palabra porque no sé qué significa.
En el colegio jamás encajé, era una discriminada social y centro de todas las burlas, pero no sintáis pena por mí, un día cogí un arma de gran calibre y me lié a tiros con todos ellos, tranquilos es broma, macabra, pero una broma. No tengo traumas de impopular ni nada parecido, simplemente desarrolle mi personalidad más adelante en el Instituto y esos días de desdichas sociales y niños/ as extremadamente crueles pasaron a la historia.
Ha llegado la hora de cierre de la Biblioteca, así que por consejo del señor Bibliotecario, que cada vez me cae mejor, me paso a la sala de jefatura, aquí se está de lujo, una habitación con una gran mesa en el centro y cómodas sillas alrededor, lo malo es que los enchufes también son antiguos y tendré que tirar de batería. Estoy sola y me encanta, protegida por cuatro paredes de la mirada de los demás, dentro de unos minutos lo guardaré todo y subiré al comedor, esa es la hora de relacionarse, de ser socialmente madura y esas cosas,  bueno me despido ya, que tengo un poco de hambre.
Saludos de color violeta…

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