martes, 4 de octubre de 2011

Oh...¿Why?


Chicos malos, niños con mente de hombres, ese tipo de animal salvaje, indomable e incapaz de controlarse, dominado por la ira, cegado por el odio que siente por todo, por todos y sobre todo por él mismo…
Cómo van a saber amar, en una vida de violencia, en la que lo que tienen lo han conseguido por la fuerza, imponiéndose ante los demás de manera indiscutible, o sino atente a las consecuencias de ello.
Pero entonces aparece ella y le paraliza… “Tranquilo nene… respira” Y su vida cambia sin vuelta atrás, se dan cuenta de que hay cosas que no las consigue el más fuerte, frenan y miran más allá de ellos mismos.
Cuando la ve algo se rompe en su interior, las ventanas de su oscuro Mundo se abren dejando entrar la luz y no pueden evitar iluminarse con una sonrisa, y la mira y por primera vez siente miedo, el amor es mucho más peligroso que cualquiera de sus temerarias hazañas, ninguna carrera, ninguna pelea, ningún salvaje delito podría haberle encogido el alma de esa manera.
Se siente vulnerable y sería capaz de matar por tenerla y protegerla, mmm… chicos malos, como pueden llegar a enganchar, causas perdidas que te arrastran a su miseria sentimental, algunos gritan auxilio a su manera y te quieren de verdad, pero te quieren con todo su odio, intensidad asfixiante y peligrosa.
Eres suya y eso es inevitable, jamás te haría daño, pero sus actos te lo hacen, aunque lo violento y excitante del peligro, del NO, más te atraen hacia las fauces del lobo. Y entonces lo entiendes, ves en él eso que nadie ve, su lado tierno, cuando te acarició la primera vez y se te ponía una y otra vez la piel de gallina al recordarlo, o que decir de sus besos, duros, torpes porque no quiere herirte pero no sabe medir su fuerza, potente, bruto… y coge tu cara con ambas manos y te mira siempre como si fuese la primera vez que te ve, Oh Dios… chicos malos.
Y su pasión te desgarra, eres capaz de llorar con verdadera desesperación, con rabia, y él grita y golpea la pared, porque no puede perderte y se mata a él mismo por ti, deja a un lado su lado salvaje, ese que hace que te tiemblen las piernas, se te encoja el pecho y sientas calor a su lado, no sólo porque su piel desprende fuego, sino porque no puedes controlarte, y todo eso que le intentas enseñar a tu chico eres incapaz de demostrárselo, porque tú también sacas tu lado salvaje y matarías a todo aquel que intentase separarte de él, solo tú y él, mmm… oh Dios… tu chico malo.
Bss de color Violeta...