viernes, 4 de noviembre de 2011

No quiero...


No quiero mirarme al espejo y ser una anciana de ojos vidriosos, esas que añoran una juventud ya pasada y que no volverá por mucho que la llamen, que la busquen, la añoren con todas sus fuerzas, bueno, las que le queden, las que el tiempo no haya arrugado como a su rostro…
No quiero ver a jóvenes llenos de vida, enamorados, sonrientes, que no disfrutan de sus años… “Ay! si yo tuviera tu edad” No, no quiero decir esas frases nunca, jamás…
No quiero olvidarme de quién fui por no tener nada que recordar, no quiero una vida normal y corriente, las corrientes pasan de prisa y no dejan huella, no, no quiero no dejar nada, no quiero solo dejar un pasado, una vida de mierda, sin superaciones, sin ambiciones, de trabajo fijo, matrimonio y familia, no quiero solo hijos, ni nietos que no vendrán a verme, porque ellos aún son jóvenes y tienen mucho tiempo que perder, o al menos, eso es lo que pensarán, “Ay! esas cosas no pasaban en mis tiempos” y no pasaban, porque no pasaba nada, y eso es lo que yo no quiero…
No quiero vivir de simples recuerdos, sino que mis extraordinarios recuerdos me den la vida…
No me puedo ni imaginar cuán desdichada sería si me viera en el espejo reflejada como yo las veo ahora a ellas, mayores, maduras, viejas, pasadas, sin nada de vida a lo que aferrarse, solo recuerdos de una rutina triste y miserable, rutina de una vida normal…
No, lo siento, eso no es para mí, y llámalo como quieras, pero no lo quiero, no es para mí, yo quiero ser especial, me siento diferente, quiero dejar algo aquí cuando me marche, no solo recuerdos y lágrimas, no una tumba donde ir a dejarme flores con la resaca de un Halloween cada vez más españolizado, no con aun restos de maquillaje, mezclados con Ron y algún ibuprofeno…
No quiero ser una sombra del pasado, un número de la seguridad social, un perfil más de Facebook, porque hay tantas personas que cualquiera podría ser mejor que yo, o peor, claro que sí, pero nadie, nunca, jamás, podrá ser como yo. Con mis triunfos, y mis fracasos, esos que la mente esconde, esos que luego, mucho más tarde, cuando ya no quede nada más que aprender, ya me lo habrán enseñado todo, porque quiero aprenderlo todo y de todos, no es que lo quiera, es que lo necesito, necesito más, por eso no puedo, no quiero que sea esto la vida, no podría soportarlo, ya está, naces, vives y te mueres… No, lo siento, eso no es para mí…
Quiero todos los sentimientos, los necesito todos, buenos y malos, gritar palabrotas, llorarle a la Luna, amar y que me amen como en las películas, como en mis libros, como en mi corazón, ese que todo lo magnifica y que no podría vivir sin él, no solo porque científicamente moriría, sino porque es mi motor, impulsiva y sentimental eterna adolescente, y el miedo, ese que en vez de frenarme más me empuja porque lo quiero probar todo, y si me da miedo será porque merece la pena intentarlo, estas cosas son las que quiero que reflejen mis años en cada poro de la piel, tenga la edad que tenga cuando se suponga que ya sea mayor…
No me juzguéis, porque yo no lo hago, si disfrutáis de una vida normal, no tengo la culpa de no quererla, os respeto, pero no es para mí, no la quiero, prefiero intentarlo y quedarme en el camino de lo maravilloso, de mis sueños, que aunque no cumpla, no me moriré sin intentarlos, y cuando sea vieja y esté curtida por un sinfín de historias, no lloraré pensando en mis recuerdos, sino que sonreiré, incluso alguna carcajada saldrá de mis avejentados labios, a mandíbula batiente, que mis huesos chirríen por haberse movido hasta la extenuación, viejas y cansadas piernas que aún me sujeten sobre la cima de mi propia existencia, y que todo el mundo quiera que los comparta con ellos, y contarlos una y otra vez…
Miradla, es ella, recordarla, porque en este Mundo ha dejado su esencia, su firma, sus Bss de color Violeta…